Por Laura García

Tai Chi Chuan

En días del pasado de mes de octubre se llevó a cabo el Retiro Anual Tai Chi y Qi Gong para la Salud y Longevidad 2011, con la impactante participación del Gran Maestro Peng You Lian, quien vino desde Ontario, Canadá, exclusivamente para este evento organizado por el Templo Shaolin de México, A.C. en el Monasterio Benedictino de Nuestra Señora de los Ángeles en Cuernavaca, Morelos; lugar que proporcionó paz, invitó a la armonía, proporcionando el marco perfecto para que Master Peng, compartiera sus conocimientos a más de 100 participantes provenientes de toda la República Mexicana.
Preludio al evento fue la exhibición en las instalaciones del Templo el jueves 6 en la noche, en donde se ofreció una serie de prácticas y bailes con las participaciones de alumnos y maestros tanto de Tai Chi como de Kung Fu; notándose la alegría de los asistentes y el beneplácito del invitado de honor, quien apreció cada colaboración. La emoción invadió a todos al ver su gesto indicando que usaba la playera de la Selección Mexicana de Fútbol ofrecida por nuestro maestro Daniel Corona, una cerrada ovación le respondió.

Qi Gong

Ya en el retiro se reunieron maestros, alumnos, un simpático grupo de la tercera edad, alguno que otro principiante, más los invaluables miembros del staff del Templo Shaolin; después de instalarse y disfrutar una sana y deliciosa comida dio principio la primera de las reuniones.

Para describir cada sesión con Master Peng es necesario conjugar el balance del espíritu, mente, suavidad, fuerza, y estética de todos sus movimientos, condimentados de contagiosa alegría y buen humor. Además tuvo especial interés hacia los instructores a cargo de grupos de adultos mayores. Así pues la expectación era grande, a quienes no habíamos tenido la oportunidad de conocer su trabajo nos impactó lo simple y directo de sus instrucciones; conduciendo, exigiendo al grupo con firmeza, en una serie de ejercicios que requerían atención no solo física sino mental; tanto los jóvenes como adultos de la tercera edad, poníamos todo el esfuerzo y empeño, tratando de grabar casi a fuego lo aprendido, sin sentir transcurrieron tres horas; de verdad quien esto escribe en la vida había practicado tanto tiempo seguido. Pero estas labores compartidas nos ofrecieron paz, ánimo y ganas de trabajar otro poquito.
Al día siguiente la cita era a las 8 de la mañana; en nuestro caso específico de tres personas desconocidas compartiendo una habitación (congeniamos muy bien), repartimos el turno para el baño matutino (siendo realistas es un monasterio de clausura, no hay teléfono, ni televisión, ni música), no esperábamos los lujos hogareños, así que echando los kilos enfrentamos al frío y ¡oh sorpresa! sí había agua calientita, disfrutamos una ducha rápida esperando alcanzara para todos, cosa que ocurrió. El clima nos invitó a dar un pequeño paseo por esos tranquilos jardines, (insisto, en nuestra hermosa, caótica y abarrotada Ciudad de México no acostumbramos disfrutarlos siempre andamos con prisas, todo era para el día de ayer); oxigenamos nuestros pulmones con la luz de la mañana (por lo general a esa hora ya andamos en la calle tratando de llegar al trabajo) así aspiramos oxígeno y paz, llegando al comedor a disfrutar nuestro delicioso y bien ganado desayuno … increíble pero a pesar del trabajo duro del día anterior, por lo menos yo dormí como un bebé, con el plus de no sentir ningún dolor en el cuerpo.
Después de desayunar opíparamente (a pesar de ser sencillo, el menú fue sustancioso, abundante y delicioso) tuvimos una hora libre para prepararnos a la segunda sesión con Master Peng.
En esta ocasión el seminario se dividió en tres secciones: ejercicios para la salud Qui Gong, técnica que puede aplicarse para adultos mayores, personas con capacidades diferentes y que no pueden estar de pie, incluso a quienes utilizan silla de ruedas; la forma oficial Tai Chi 8 y abanico.
Por lo que nos tocó practicar la forma 8, nos reunimos en la parte trasera del jardín lo que nos urgió a descalzarnos y sentir el fresco desde las plantas de los pies. Master Peng inició y con algunas bromas seguimos ejercitándonos; para muchos de nosotros no era tan necesaria la traducción instantánea del Maestro Daniel (aparte de bien hecha, la contextualizo, cosa a veces no tan fácil); de nuevo nos imbuimos en el mundo del Tai Chi … las integrantes del grupo de la tercera edad, tan coquetas con sus uniformes blancos, disfrutaron como niñas (me cuestionaba cómo era posible esto a su edad, observarlas con atención me dio la respuesta, a lo largo de su vida fueron mujeres trabajadoras pero no libres, así que ahora aprendieron con la libertad que tienen). Los demás no podíamos ser menos, te ríes y ayudas al compañero sin saber quién es; el sentido de pertenencia nos va envolviendo, somos seres humanos en busca de mejorar nuestra salud, nuestro espíritu por medio de una disciplina, la cual el Templo Shaolín nos proporciona, ya sea Kung Fu o Tai Chi; nos recetamos otras tres horas de ejercicio, terminando sin sentir cansancio –a estas alturas del partido como diría mi padre-, ya me sentía como pelón de hospicio con mucha hambre, pero hambre verdadera, no con fatiga, así que después de una pequeña pausa disfrutamos una crema de verdura y unos chiles rellenos de rechupete (rellenos de queso y pollo), la infaltable ensalada (no sé porque pero la lechuga era deliciosa) y nuestro postrecito, pastel de elote … aunque la gula empujaba a degustar más, prevaleció la congruencia, disfrutamos nuestra parte, nunca me quedé con hambre.
Después de la obligada caminata por los alrededores, subimos la cuesta para visitar la Capilla del Monasterio … austera como se espera de la orden benedictina, la obligadísima visita a la tienda, que más allá de imágenes y medallas albergaba un verdadero tesoro: galletas de cereal, granola y miel de abeja de óptima calidad, elaborada por los monjes benedictinos, no hay que decir que surtimos un poco las reservas por si era necesario, al final fueron regalo para la familia.
Regresando por la tarde a la sesión diurna en la cual el Maestro Peng enseño algunos puntos de los métodos de acupresión así como los ejercicios para la prevención de artritis y diabetes despertaron gran interés entre los participantes; estas enseñanzas son producto de la experiencia adquirida en la Universidad de Beijing; resultado de métodos avanzados en la investigación de los efectos del Tai Chi en la salud, realizados por Master Peng; así aprendimos ejercicios de acupresión simplemente para ayudarnos nosotros mismos; hay que elevar las piernas mientras nos lavamos los dientes por la mañana, después del café y al sonido del “currucucu” ejercitar los brazos y muñecas para enfrentar las labores cotidianas. Terminando con más gloria que pena, descansamos para cenar; en esta ocasión unos deliciosos chilaquilitos, con pollito, crema, quesito, (elaborados por los monjes), la imperdonable ensalada, café con leche (bronca o sea de establo) o un delicioso té (averigüe que era de cáscara de piña y canela) delicioso, de postre unos elotitos (pequeñitos) aderezados con mayonesa y chilito o sal y limón. Soberbios.
A la mañana siguiente seguimos con los ejercicios para adultos mayores efectuados en silla, pudiendo ser silla de ruedas, es sorprendente constatar que aunque sea sentado, ejercitas el cuerpo; después una rutina con abanico, soberbia con el Maestro Peng, en chino para los demás.
A lo largo de las convivencias surgió un ambiente de compañerismo inmejorable, el compromiso individual se dio de forma natural, dándose por sentado que las enseñanzas nutrían a todos y cada uno; el tiempo pasaba sin sentir, y al terminar la alegría y el ánimo era común denominador, no existió el cansancio exhaustivo sino un dolorcito muy rico, desapareciendo casi de inmediato; esto aunado a los deliciosos alimentos ofrecidos ocasionó que la estancia fuera de primer nivel.
Para la ceremonia de despedida se entregaron algunos presentes a Master Peng, quien entregó diplomas a todos los participantes y, en medio de un alegre festejo animado con música viva, los sones de la marimba, haciéndo tañer las maderas en alegre melodía; nos despedimos, comprometiéndose la mayoría para vernos el próximo evento.

Asistentes

Comments

comments